Español / English 14:50 ; sábado 24 agosto 2019

Para ver toda la obra de Carmelo Hernando en imágenes,
haz clic en la web semiótica

CUENTO 1. La Enciclopedia de las Luces

La Enciclopedia de las Luces - 13'01"

Producciones Osoxile presenta: El Gran Teatro de Maese Travieso

Hoy presentamos: La Enciclopedia de las Luces

¡Fuego el uno! ¡Fuego el dos! ¡Fuego el tres!

Justo, hoy estamos finos, va a salirnos una representación de película.

Sí, esto ya no es cambiar decorados, es hacer zapping.

La obra de hoy va sobre la Ilustración, el siglo XVIII, el siglo de la razón y todo eso.

El siglo de las luces.

Ssssh. Que la obra va a empezar.

No he comprendido nada de lo que me ha dicho, señor Voltaire.

Pues está claro, madmoiselle Liberté. Le he dicho que si quiere veir conmigo a tomarnos un tentempié y luego ir a bailar a algún sitio... este es el siglo de las luces.

¡No, no, no! Me refiero a todo eso de lo que me ha estado hablando hace un momento. ¿La enquirotedia, he dicho?

Sí. Es una palabra nueva, no la encontrará en ninguna enciclopedia. La primera enciclopedia se está inventando en este preciso instante. ¡Vualá!

Pero... ¿Qué es una enquilopedia?

Observe. Hemos encargado a los mejores artistas de nuestro tiempo que nos dibujen todos los instrumentos, mecanismos y explicaciones sobre todos los oficios útiles para el progreso de la humanidad. La enciclopedia, querida, es un libro que recogerá todos los conocimientos humanos. La gente podrá consultarla y saber en un momento todo lo que a un sabio le ha costado años y años de aprendizaje. Demostraremos para siempre que una imagen vale más que mil palabras.

¡Olalá! Eso es fantástico, monsieur.

Oui, madmoiselle Liberté. La enciclopedia nos hará más sabios, más libres y en resumidas cuentas, más hombres.

¿Y a nosotras, las mujeres?

Mmm... pues lo mismo. Más mujeres y más libres.

Mi querido Voltaire, va usted muy rápido. ¡Mon Dieu! ¿Qué est que se ça?

Nada que temer, mon cherri. Son las luces que acabarán con las tinieblas que durante siglos han acompañado a la humanidad.

Me contagiáis vuestro optimismo, Voltaire.

Yo solo soy un humilde consultor de ese magnífico emeño. Los señores Diderot y Delambert son los verdaderos responsables de la obra. Pero si quereis ver el horno de todos estos proyectos seguidme, madmoiselle. ¡Vayamos a la imprenta!

¡Vamos, vamos!

¡Esa puerta! ¡Cerradla, por el ser supremo! O todo el contenido de la letra A de la enciclopedia desordenado. El trabajo de tres horas al garete.

¿Pero que ha ocurrido?

A la letra A le ha pasado lo que a mi cuando os vi por primera vez. Ha perdido los papeles.

Pardon, monsieur.

Enchante de vu conetre, madmoiselle Liberté.

Es un placer ciudadana Libreté.

El gusto es mío. ¿Puedo ayudarles en algo?

Pues si querida. Ayúdenos a recoger el contenido de la letra A.

 

Majestad, esta enciclopedia será nuestra perdición. Debéis prohibirla.

¿Decía que está apoyada por los reyes de Prusia y Rusia?

Si, señor.

Eso es alta traición. ¡No lo permitiré! Marques de Cherignac, dad orden a mi guardia para que paren este atropello. La enciclopedia debe ser censurada. Detened si es preciso a esos editores revolucionarios.

Una decisión fantástica, señor. Vuestras ordenes serán cumplidas con diligencia.

¡Al fin, amiga mía! Los primeros tomos de la enciclopedia acabados.

Sí, llevémoslos a la otra sala. Cuando Diderot y Delambert vuelvan de palacio se llevarán una gran sorpresa.

¿Y por qué no me da otra sorpresa a mi y accede a que le invite a tomar un cocoloco en las Tullerías?

¡Ay! Es usted incorregible, Voltaire. En pleno siglo de la razón y usted está perdiendo la cabeza.

¿Diset?

¡Y dieciocho!

Y... ¡vuala!

La enciclopedia c’est fini. ¡Ya llegan los maestros! Pero que mala cara. Algo terrible ha sucedido en palacio.

Sí, si... el rey de Francia nos ha parado.

¡No puede ser! ¡C’est ¿?????!(imposible?) Esto no puede continuar así.

La enciclopedia prohibida. ¡qué desastre para la humanidad!

Vamos, cálmese madmoiselle.

 

Que ridículo. Jamás había fallado un disparo a esa distancia.

No habéis fallado vos, sire. Sin lugar a dudas ha fallado ese maldito faisán.

Lo que ha fallado es la pólvora, sire. Estaba mal fabricada.

¿Quereis decir, marqués, que existe realmente una fórmula concreta para fabricar la pólvora?

Por supuesto que existe una fórmula concreta para la pólvora, majestad. Y esa fórmula esta perfectamente detallada en esos libros que preparan Diderot i Delambert.

¿pero no son esos los libros que me recomendasteis prohibir, Cherignac? Espero que no me hayáis hecho meter la pata otra vez, mentecato.

Pero... ¡Eso es imposible! Vos no tenéis patas, sino un par de piernas esculturales. ¿Piernas he dicho? ¡Columnas de alabastro, señor!

Buenas tardes, señores. ¿cómo ha ido esa caza?

La caza ha ido fatal, madame, ha fallado la pólvora.

Precisamente, señora. Estaba explicando al rey que la fórmula de la buena pólvora viene descrita en los libros de la enciclopedia.

¿Cómo decís? ¿Un libro que desvela los secretos de la fabricación de las cosas? C’est incroyable.

¡Oh, cielos! ¡Ya empiezan otra vez estas luces! Corramos a refugiarnos a palacio.

¡Cuidado con la colina, sire! ¡No os caigáis! ¡Oh, sire! ¿Os habéis hecho daño?

Sólo ha sido una caída, madame.

Son las luces del siglo de las luces.

Me estoy poniendo de mal humor. Tengo la sensación de haberme equivocado en esa prohibición y encima estas horribles luces.

Tranquilizaos majestad. Os he preparado una pequeña sorpresa.

Espero que sea agradable, madame.

¿Habéis oído hablar de ese grupo de músicos británicos llamados Tubular Bells? Triunfan en el país de Newton y os los he traído aquí, a la corte de París.  Ya veréis que novedosos son.

¡Monsieurs!

Dicen que la música amansa los estadistas. ¿Os encontráis más calmado ya, sire?

¡Oh, oui! Esto ya es otra cosa.

Y decidme, Boner, Estos libros de Diderot de Delambert podrían desvelarme como se fabrica el carmín con el que maquillamos nuestros labios?

Mmm... seguro señora.

¿Y cómo se tejen esas medias de seda tan caras de conseguir?

Oui, sin lugar a dudas, señora.

Luis, no pasareis nunca a la historia si persistís en censurar tan encomiable obra. Unos libros que contienen la explicación de semejantes enigmas deben ser de dominio público.

¡Ese maldito Cherignac!

Majestad, disculpad mi aspecto. Resbalé como vos, pero caí en todo el barro.

Cherignac, decidme. ¿Cuál es mi territorio más lejano?

Posiblemente las tierras del Québec, en Norteamérica del Norte.

Pues bien, id allá ahora mismo y preguntad a ver si estoy.

Ahora mismo voy, majestad.

Y vos, marqués, por favor, id a ver a los enciclopedistas y transmitidles mis disculpas y comunicadles mi cambio de opinión. ¿Estáis satisfecha ahora, mi señora?

Muchísimo, majestad. Pero permitidme que acompañe al marqués al templo de la sabiduría.

Id, id. No os demoréis más. Francamente, ahora ya me encuentro muchísimo mejor.

¡Señores, señores! ¡Viene alguien de palacio!

Y bien, señores. ¿A qué debemos su visita?

¿No ha sido suficiente con prohibir nuestra enciclopedia?

Señores, señorita. Luis 3,1416, el rey Pi nos envía personalmente a madame Pompadour y a mi para expresaros sus disculopas.

Su majestad fue fatalmente aconsejado por el marqués de Cherignac, pero ahora el marqués está probando los aires del Québec y el rey les anima a sacar a la calle esa maravillosa cuna de la sabiduría que es su enciclopedia. Traemos sus bendiciones.

¡Oh! Al fin todo nos sale bien.

¡Que alegría!

Todos nuestros esfuerzos habrán merecido la pena.

¡Qué contenta estoy!

Señora, señora, quisiéramos hacer un regalo a su majestad.

Hemos terminado de encuadernar la primera edición de nuestra enciclopedia. Será para él.

¡No se molesten! ¡Con la intención ya es suficiente!

No se si podré... ¡Y luego dicen que el saber no ocupa lugar! ¡Adiós, adiós!

Con nuestros mejores deseos para su majestad.

¡Que vaya bien!

¡Qué pinta! ¿Los vera todo París! ¡Será nuestra mejor propaganda!

Voy a buscar una botella que guardaba en mi bodega esperando esta ocasión. ¡Voy!

¡Vualà! Lo hemos conseguido.

Y todo gracias a la pólvora, al carmín y a las medias de cristal.

Dicen que el rey mando construir estas copas con las medidas de la parte más llamativa de madame Pompadour,

 

GUILLEM MARTÍNEZ
© Guillem Martínez
  (CC) Carmelo Hernando


Míralo en:
YouTube, Google Videos, Yahoo Videos, Dale Al Play, MetaCafe, Ifilm