Español / English 23:09 ; martes 25 junio 2019

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CUENTO 3. La Caperucita Roja

La Caperucita Roja - 13'01"

Producciones Osoxile presenta: El Gran Teatro de Maese Travieso

Hoy presentamos: La caperucita roja

Que hora es?

Falta poco para el siglo XXI

Y por que me dice eso, usted?

Porque a quien se le ocurre representar a Caperucita Roja a las puertas del siglo XXI?

- No me sea usted tan pesimista, Gustavo. A la gente le gusta eso de los lobos y las Caperucitas Rojas,

Si, la única representación del mundo en la que desde el principio el público sabe que el asesino no es el mayordomo.

Oiga, oiga, sabe lo que dan hoy?

Pues lo de siempre, usted va a la taquilla, entrega cierta cantidad de dinero...

No hombre no, me refiero a si sabe que función dan hoy.

Si, la de hoy trata de un personaje que lleva una capa roja.¡Que bien, que bien! Por fin se han atrevido a representar una obra de Superman.

No, no, no, no, no... jóvenes, hoy no representan a Superman. La funcion de hoy es... ¡Caperucita Roja!

Vamos, abuela, siéntese de una vez que va a empezar.

Caperucita!

¿Si, mama?

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Caperucita, ten. Llévale esta cesta a la abuelita que está enferma. Mmm... espera. Ten, leche fresca. ¡Ah! Y espera, unas tortitas de miel recién hechas.

Ahora mismo voy, mamá.

Ten mucho cuidado por el camino, y sobretodo con los extraños, eh?

Pues claro, mamá. ¿Algo más?

Si,  no te entretengas con ninguna de tus tonterías. Intenta llegar a casa de la abuelita antes de que la leche caduque.

Sí, si, claro... ¡Los músicos, mamá! ¡Qué suerte! Iré tras ellos hasta la plaza.

Hola, caperucita.

Hola.

Hola, caperucita.

Hola.

¡Ten mucho cuidado, caperucita!

Adiós, Caperucita.

Adiós, Caperucita.

Adiós, Caperucita.

Adiós, Caperucita.

Adiós!

Carne fresca! Y lista para comer!... Un momento, un momento, no puedo comerme a Caperucita aquí en la plaza. Los humanos son muy raros... ¡Ya está! ¡Menuda idea! Lobo... eres un genio. Niña...

Lo siento, no puedo hablar con extraños. Órdenes de mi mamá.

¿A ti te parece que yo soy algo extraño? Soy un lobo, ¿ no es más extraño un acelerador de partículas?

Ah, bueno, si es así... hola, señor lobo.

¿Dónde vas tan temprano?

Voy a casa de mi abuelita, a llevarle esta cesta. Está enferma, ¿sabes?

¡Oh! Entonces no pierdas el tiempo y ve por el camino más corto.

Eso iba a hacer, e iba a ir por el camino del río.

¡Uy! ¡Que va! ¡Que va! El camino más corto es el del bosque.

¡Muchas gracias señor lobo! ¡Adiós!

Adiós, adiós...

¡Adiós!

Pues no, no era Superman.

Yo no estoy tan seguro, ya verá como en cualquier momento desintegrará con sus superpoderes a ese marciano mutante disfrazado de lobo.

¡Canta, caperucita, canta! Que mientras, yo llegaré antes que tú a la casa de la abuelita. Estas cosas son lo mejor de mi trabajo.

Esta Caperucita... Ya tendría que estar aquí. Seguro que se ha entretenido por el camino. Si tuviera un teléfono móvil... Estamos a las puertas del siglo XXI y Caperucita va por ahí sin un teléfono móvil.

¡Uy! ¡!Qué tarde! Ahora tendré que irme a casa de la abuelita volando.

¿Quién es?

Abuelita, soy Caperucita.

Estoy aquí, pasa, pasa... la puerta esta abierta.

Aquí estoy, abuelita.

Ven, mona, ven, que estpy en la cama y no te veo muy bien.

Pues míreme bien porque no tengo desperdicio.

¿Pero quién es usted?

Me parece que está claro, soy un lobo.

¿Y qué quiere?

Señora mía, venía a tomarme el aperitivo.

Pues en esta casa no es costumbre tomar el aperitivo.

Señora, vengo a abrirle nuevas costumbres.

Un poco seca, pero siempre he dicho que los mejores aperitivos son secos. Bueno, bueno, bueno... y ahora, a esperar la llegada del segundo plato.

Buenos días, señor cazador.

Buenos días, señora mamá de Caperucita.

¿Qué? ¿A cazar?

A cazar, pero... a usted la veo un poco preocuopada.

Bueno, sí. Es por Caperucita.

No me extraña que esa pobre niña tenga problemas. ¿A quién se le ocurre ponerle de nombre Caperucita?

¿Y usted qué? Que se llama Cazador. La he mandado a casa de la Abuelita que está enferma y ya tendría que estar de vuelta y no aparece.

Tranquila, mujer. Me acercaré por la casa de la abuelita y le diré a Caperucita que se apresure. Y ya puestos a la Abuelita que se mejore.

Muchas gracias.

De nada, mujer, de nada.

Pasa, pasa, Caperucita, la puerta está abierta.

Ola, abuelita.

Vaya, vaya, pero si es mi comida de hoy,

Sí, y también te he traído unas flores.

Mi comida de hoy. ¡Y con guarnición de verdura!

Oye, abuelita, te encuentro un poco rara.

Sí, es que he ido a una peluquería nueva, y...

Los ojos... abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!

Si, esto... son para verte mejor.

Abuelita, abuelita, ¡Qué orejas tan grandes tienes!

Son para escucharte mejor. (Ésta es la parte más aburrida de mi trabajo).

Vaya, huellas de lobo. ¡Caramba! Y se dirigen a casa de la abuelita. ¡Esto no me gusta nada! ¡Rápido!

Abuelita, abuelita. ¡Qué narices tan grandes tienes!

Son para olerte mejor.

Y... abuelita, abuelita ¡Qué dientes tan grandes tienes!

Querida... creí que nunca lo dirías. ¡Son para comerte mejor!

Estaba muy buena esta Caperucita. No obstante, ahora noto algo raro en la barriga. Creo que me echaré un sueñecito.

Parece que todo está tranquilo. La abuelita está durmiendo y a saber donde está Caperucita. Bueno, antes de entrar, tomaremos precauciones. Por si acaso... ¡Cielos! ¡ero si no es la abuelita! ¡Es el lobo el que duerme!

¡Socorro, socorro!

Esas voces... son Caperucita y la Abuelita ¡Caperucita, donde estás!? ¡Caperucita!

¡Aquí, en la barriga del lobo!

¡Cielos! ¡El lobo se las ha comido de un bocado! ¡Pues ahora verás!

¡Menudo susto hemos pasado! Gracias, señor.

Yo siempre había soñado con tener un abrigo de pieles, pero lo de hoy ha sido excesivo.

Venga, abuelita, vayámonos.

Tranquilas, ya pasó todo, a casa, venga.

Menudo susto nos hemos llevado, eh?

Bueno... bien está lo que bien acaba. He pasado un miedo, mamá.

¡Qué mona!

Bueno, bueno,  al fin todo acaba bien, señoras mías.

Mamá, llamemos a los músicos y tocamos todos el final feliz.

¡Eso, eso! Que yo no toco el acordeón desde que era joven.

Vaya, que representación tan realista, ¿eh?

Espero que las manchas de sangre artificial salgan bien.

¡Qué asco!

¡Tremendo!

¡Impresionante!

¿Te ha gustado, mon amour?

¡Uy! ¡Pero qué tarde es! ¿Me dejas salir?

GUILLEM MARTÍNEZ
© Guillem Martínez
(CC) Carmelo Hernando

 

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