Español / English 13:52 ; sábado 24 agosto 2019

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MERCADERIA'S. 1996 - 1998

Salamanca. Universitatis Salamantinae Mercatus, 1996

Reproducción a escala de la “Figura para la práctica de la Anatomía” siglo XVI. Con la creación de la cátedra de Anatomía, en 1553, la Universidad de Salamanca se incorporó tempranamente al movimiento vesaliano que preconizaba la disección directa. Está escrito en los libros de Claustros, en 1550: “El señor doctor Bustamante dixo que para conocer e curar las partes interiores del cuerpo humano no basta la Anatomía escripta, sino que es necesario verla por el ojo...”  


Barcelona. Cambra de Comerç de Barcelona, 1996

Este portulano de la Mediterránea, que copia artísticamente los portulanos medievales con todos sus errores geográficos, fue realizado en Inglaterra el año 1674, por Andrew Welsh y reproducido artesanalmente como regalo institucional para su actual propietario “La Cambra”.   


Barcelona. Cambra de Comerç de Barcelona, 1997

Esta caja secreto contiene un folleto donde se detallan a modo de inventario todas las reproducciones del dios del comercio que hay en la antigua “Llotja” de Barcelona.
El bronce reproduce, tridimensionalmente un Mercurio representado en una pintura del siglo XVIII de Pere Pau Montaña. 


Barcelona. Museu Nacional d´Art de Catalunya, 1997  

En este formato del Retablo de Sigena (hacia 1362-1375) encontramos la inspiración en un detalle de la parte central de la predela. Una santa cena con la reproducción exacta del menú: cordero asado.
Así, a partir del detalle pintado, y usando las técnicas, los materiales y los métodos más antiguos, hicimos artesanal y minuciosamente, estas valiosas piezas cerámicas. Listas para servir en la mesa en las grandes ocasiones.

Buscábamos “detalles civiles”, que nos pudiesen sugerir aplicaciones de mercadería, en uno de los entornos más seductores que uno puede imaginar: los talleres de restauración previos a la presentación de las piezas al gran público. Allí encontramos, en un detalle de una de las tablas del Retablo de Sant Esteve de Granollers (1491/95-1500), a dos mujeres lavándose las manos.
Dentro del jabón una sirena de una viga de techo procenente del palacio  nº 15 de la calle Lledó de Barcelona hacia 1300. 


Mérida. Consorcio Ciudad Monumental, 1998
Tarragona. Museu Nacional Arqueològic, 1998

El mosaico cosmogónico, datado en el siglo II, fue encontrado en las excavaciones de la casa del Mitreo de la ciudad de Mérida.
Representa una mezcla de conocimientos científicos (puntos cardinales, vientos, meteoros) y astrológicos entre los cuales se representan ciertas divinidades como la trinidad del cielo (Saeculum, Caelum and Chaos).

Los pescadores y los comerciantes han sabido desde siempre arrebatar al mar el sustento y las riquezas tal como muestra este mosaico del siglo III. Fue descubierto en 1955 en la excavación de una vía romana en Vilaseca y contiene 47 representaciones de la fauna marina del Mediterráneo. 


Salamanca. Universitatis Salamantinae Mercatus, 1998

El brillante artista Juan de Flandes, pintó en 1504 estas dos tablitas que sin duda formaron parte de un retablo mucho más grande.
Las figuras representan a las santas Apolonia y Magadalena patronas de la odontología y la farmacia. Fueron realizadas, con gran maestría, con la técnica de trampojo para que vistas desde lejos diesen la impresión de ser esculturas de mármol en ornacinas, detrás de los arcos dorados y tridimensionales que anteceden a las pinturas planas.

La imagen que identifica internacionalmente a la Universidad de Salamanca es la correspondiente a la fachada de las Antiguas Escuelas Mayores, el Edificio Histórico por excelencia: una filigrana plateresca en la dorada piedra franca de Villamayor, una labor casi increíble que sólo por lo muy reproducida se ha hecho familiar y que sin embargo contiene, en su espectacular simbolismo, un programa iconográfico cuyos misterios los expertos aún desentrañan.
Los motivos que merecen larga contemplación y estudio, mejor que cualquier descripción son italianizantes, pero claramente hispanizados en la profusión del adorno nunca intranscendente con ese “horror vacui” que constituye una constante tradicional de nuestra expresión artística.
De artista desconocido, sabemos que en 1529 se había concluido y que se pagaron 30.000 ducados por su construcción.