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Artículo sobre la mercadería 1988 - 1992

Diseños de Carmelo Hernando para el Liceo de Barcelona

El aumento de la demanda de bienes culturales y de espectáculos en vivo que se ha experimentado de forma global en los últimos años coincide con el esfuerzo del Consorcio del Gran Teatro del Liceo para moderar su gestión interna y acercar el mundo de la lírica a un sector social más amplio. El “merchandising” aparece como un fenómeno paralelo en la promoción, y como fórmula obvia de explotar el potencial de la imagen de marca de una entidad emblemática como ésta, y es asimismo una inversión publicitaria con vía de retorno.

En la actualidad, la edición de nuevas publicaciones del Liceo -los libretos de óperas, los estudios monográficos o las publicaciones genéricas- y la aparición de una línea de productos “gadgets”, conforman una nueva fuente de recursos económicos a la vez que una experiencia global de imagen y diseño conducida por Carmelo Hernando.
 
Entro los siglos XVII y XVIII, nacen los teatros populares en nuestra península. Lo hacen tanto en Madrid como en Barcelona, patrocinados por los hospitales de entonces.

Luego, con la reina Isabelona, crecen como hongos, entre los próceres notables de cada provincia. Se podría medir el nivel morfológico de cada ciudad por el número de teatros que contenga en cada momento de su historia.

Todos han tenido un incendio, elemental factor de riesgo de la iluminación con aceite ardiendo.

Momentos de esplendor con daguerrotipos y cinematógrafos. Al principio del XX, los teatros contenedores de “show business”, caja de “varietés”, atraviesan su mejor momento, como negocio y éxito empresarial.

Despues, la voz del Cantor de Jazz y el color de Iván el terrible los harán arrastrarse hacia la ruina y el cierre, o la resurrección institucional del moderno “Patrimonio Cultural”. Salvada la memoria de la quemada macluhan del presente, son transformados en “entidades urbanas”, demasiado ricas como para permitir su pérdida, demasiado necesarias en los tiempos clónicos que sacuden nuestro espíritu.

Así vine a dialogar con el único Teatro de la Ópera que, en España, ha mantenido abiertas sus puertas ininterrumpidamente desde su nacimiento, en la primera mitad del siglo XIX Diálogo del presente.

Contribución mínima, granito de arena a la ingente labor de opinar económicamente su existencia.

Además, la gente desea productos culturales, “souvenirs” del ocio, consumo del espacio y el tiempo de los corpus que han subsistido y que gustamos mostrar a nuestros hijos.
 
 
LA DEMANDA Y LA OFERTA

Durante los dos años y medio que duró nuestro “matrimonio” aprendí mucho de la pasión que Mariscal siente por la cacharrería. La mercadería vive hoy su mejor momento, hasta el punto de que la demanda supera a la oferta existente en el mercado. El diseñador funcional en el que uno se ha ido transformando, al servicio de un banco icónico concreto, al sevicio de un banco icónico concreto, pretende intervenciones “mínimas”, -blanco sobre blanco, negro sobre negro-, en productos definidos de antemano por el gusto de sectores reconocidos en su calidad y entidad.

En el trabajo de mercadería, con casi año y medio de trabajo, realizado para el Gran Teatro del Liceo, quise sobretodo conceptualizar una realidad en seis áreas concretas, punto de venta, embalaje, productos culturales, productos de recuerdo, productos comestibles y productos club.
 
LA ELE LAUREADA

La inauguración del Gran Teatro tuvo lugar la noche del domingo 4 de abril de 1847. “El incendio” lo destruyó en 1861. Su reconstrucción fue inmediata y duró menos de un año, con un coste de 4.600 reales de vellón. Tanto los medallones del techo, como algunos detalles de hierro forjado de las butacas de aquella época reproducen la idea de una Lira-Ele rodeada de ramas de laurel. En cualquier caso, se trata de representaciones tridimensionales propias de las artes decorativas.

Logotipos y tipografías gráficas evolucionaron a lo largo del tiempo, y ha perdurado hasta hoy un logotipo de inspiración heráldica, con un murciélago mediterráneo que lo encabeza y una tipografía claramente “decó”. En 1965, la propiedad del teatro encarga a Antonio Lozoya, arquitecto conservador del teatro y actual presidente del Círculo Artístico de Barcelona, la creación de un nuevo diseño del telón de la boca del escenario. Lozoya dibuja físicamente, a la antigua, de pie, en un papel sobre el suelo, el contorno del bordado del broche que coronará el Telón. Una Ele-Lira evolucionada, más ele y menos lira, igualmente rodeada de laurel y directamente inspirada en los motivos decorativos. Este Telón emblemático, es el que sigue abriendo las representaciones cada noche, hoy en día.

En 1980, se crea el Consorcio del Gran Teatro del Liceo, (Generalidad de Cataluña, Ayuntamiento de Barcelona, Ministerio de Cultura, Diputación de Barcelona y Sociedad del Gran Teatro del Liceo), que gestionará el futuro del Teatro.

En 1982, la hoy desaparecida diseñadora gráfica, Nati Lorenzo, recoge la reflexión de Lozoya y propone el símbolo gráfico de la ele laureada, combinado con una tipografía Bodoni.

En 1988, recibo el encargo del Teatro de concebir una línea gráfica para los programas de mano de cada temporada. Validado el Logotipo de Lorenzo, y con ayuda de la grafista Sonsoles Llorens, nos limitamos a airear matices en la corona de laurel y separar ligeramente las letras Bodoni. Este nuevo máster gráfico será ya definitivo para el proceso posterior, tanto en la fijación de la imagen de la temporada como en las aplicaciones de la línea de mercadería.
 
LA IMAGEN DE TEMPORADA

Cada año, por estas fechas, iniciamos el proceso de investigación en las fuentes iconográficas de las historia del Gran Teatro, hasta dar con una imagen que visualice icónicamente cada temporada. Estos días buscamos la imagen que represente la próxima, la 92-93, presumiblemente la última antes de acometer definitivamente el inaplazable proyecto arquitectónico de remodelación, de Ignasi Solà Morales.
Carmelo Hernado
 
     CARMELO HERNANDO. La Rioja, 1954. Diseñador gráfico e ilustrador autodidacta. Como artista ha realizado dos exposiciones individuales y más de una docena colectivas. Responsable de la imagen de empresas e instituciones, se especializa en operaciones globales como gestor creativo. Ha sido responsable de la gestación de la escuela de Diseño Gráfico IDEP, como director de la misma, y de la búsqueda de patrocinadores, catalogación de la obra y comisariado de la exposición 100 años con Mariscal.
 
 
 
Redacción
© ARDI, nº marzo-abril
Barcelona, 1992