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La gadgetería de Hernando (ABC, 1997), Ángela Molina

LA GADGETERÍA DE HERNANDO

CARMELO Hernando es un prestidigitador de imágenes, un alquimista que enlaza lo medieval con el futuro. Nació en Haro, como la buena uva, y no es raro verle un día comer en el Bauma acompañado de un biberón de doce grados, que paladea de la misma forma que diseña una imagen gráfica. Hernando ha visto treinta veces “2001. Odisea del Espacio” y explica que es una obra maestra cargada de razón. Quizás un día se lance de cabeza a la piscina del celuloide, pero de momento su juego preferido es ése que prescinde de las normas: la mercadería.

Las obras de este mago de la imagen tienen múltiples referencias: lo onírico y el subconsciente: Magritte, Dadá, Heartfield, el Pop-Art. Su fábrica de ideas, escondida en un amable local del barrio de Gracia, ha vivido en la sobra de los grandes logros de las exposiciones de arte que ha dado esta ciudad. Un exponente fue “L'Esport a la Grècia Antiga”, donde las camisetas, lápices, pins y tacitas tuvieron una connotación culta que enriqueció el lugar de trabajo, el atuendo, un paseo bajo la lluvia...

Gracias a Hernando, el Liceo transformó su ele laureada en pins, pañuelos y paraguas. Se trata de banalizar, la cultura, porque para el creativo, lo venial y lo anecdótico también tienen importancia. “Prefiero reivindicar la historia iconográfica a crear nuevos “characters”, porque tengo una curiosidad historicista”, confiesa.

Si se trata de reciclar imágenes, “porque ésta es la clave de nuestra contemporaneidad”, Hernando escarba en el pasado del Gótico, y lo devuelve al presente a través de dos “gadgets”: un jaboncito y una bandeja, los primeros “trocitos de memoria” salidos del MNAC. En el primero se ve a dos mujeres enjuagándose las manos, detalle que está inspirado en la tabla de Sant Esteve de Granollers (1490-1500) y en una viga del techo de un palacio del siglo XIV.

La idea de la fuente de barro ha sido extraída de la predrela del retablo de Sixena. Para Hernando, “responsabilidad, emotividad y receptividad son los pilares básicos del regalo. En mi caso se trata de volver a la artesanía para crear un objeto personal y anónimo. Gracias a los buenos frutos de la Rioja, Dadá y Magritte siguen trabajando".
 
 
ÁNGELA MOLINA
              © Ángela Molina
   © ABC, martes 29 de julio
   Barcelona, 1997