Español / English 23:31 ; viernes 24 mayo 2019

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Entrevista

Carmelo Hernando , uno de los diseñadores más conocidos de nuestro país, se declarada amante de la SF.

Carmelo Hernando tiene 36 años, dedicándose profesionalmente al diseño desde principios de los 70. Nacido en La Rioja , reside en Barcelona desde el 78. En la actualidad diseña programas de imagen para reconocidas empresas e instituciones, aunque su carrera está marcada por la SF , claramente reflejada en anteriores etapas de su vida, como dibujante de cómics o realizador de fotomontajes.

Puede que para los lectores y aficionados más jóvenes la figura de este diseñador resulte poco conocida. Especialmente para ellos hemos elaborado esta entrevista que resume en unas columnas lo que ha sido su carrera. En su estudio de trabajo y con el consuelo de dos cafés, la grabadora registró estas palabras.

Blade Runner: ¿Cuáles fueron tus comienzos en el cómic?

Carmelo Hernando : El cómic es algo que me gustó desde muy pequeño. A través de su lectura acabé queriéndolo hacer. El primer cómic importante que conceptualizé fue ¿Quién mató a Norma Jean? Que apareció en la revista Zoom. Esos fueron mis comienzos. Pero te diré que era un cómic complicado, de ideas determinadas, de metalenguaje...

B.R: ¿Y cuál era su mensaje, algo que ver con el asesinato de Marilyn Monroe?

C.H: Totalmente dedicado a este personaje, aunque elaborando una elipsis sobre la miseria moral española que copiaba las formas de la sociedad americana cuando no tenía nada que ver con ella. Aquí estábamos convulsionándonos de una guerra civil y nos disfrazámos de ganadores de guerra mundial a través de la clonación de las películas americanas.

B.R.: Sigue hablándonos de tu primera etapa en el campo del cómic...

C.H.: De ahí me puse a hacer historietas de cómic sueltas, publicando básicamente en la revista Star. Paralelamente yo convivía con el cómic, viviendo las veinticuatro horas del día con gente dedicada a ello, como Luis García, Cánovas, Andreu Martín, Ventura y Nieto, Mariel Soria y un sinfín de nombres, y también algunas mujeres... alrededor de ese grupo formamos La Astronave Pirata , un grupo de gente que publicaba historietas en periódicos y revistas, con esta marca. El resultado de ese ejercicio fue el libro Astronomía Pirata que recogía toda la actividad del grupo.

B.R.: Que estava compuesto por Never Mind, Pere Fortuny, Luis Bug, Elvira Navarés, Pepe Canovas, Mari Carmen Vila...

C.H.: Yo vivía con Elvira y Pepe Robles, seudónimo de Never Mind. Era un tiempo muy distinto al actual. Vivíamos como en un Montparnasse barcelonés...

B.R.: Tus influencias de aquella época...

C.H.: De los compañeros, de los libros que compraba, del aprendizaje en grupo que se enriquece con más puntos de vista. La SF me influía muchísimo, quizás por leer Julio Verne desde pequeñito o el Amazing Stories . También hay un factor cinematográfico decisivo que es King Kong y 2001 . Me chiflaba el cómic de Jeff Hawke. Me impresionaron las ilustraciones de Virgil Finley. Ah, y la concepción de los Humanoides Asociados, la transformación de Giraud en Moebius.

B.R.: ¿Has visto lo último de Moebius?

C.H.: ¡No! Pero me interesa desde el Teniente Blueberry hasta Estela Plateada , pasando por su película de dibujos animados; o desde los storyboards de Supermán hasta Dune ... No sé, me parece un tío genial, que goza de toda mi simpatía, y al que conocí en París, sorprendiéndome que hablase un castellano-mejicano.

B.R.: ¿Cómo continuó tu carrera?

C.H.: Con el color, el blanco y negro se me quedó corto, y lo hice a través del fotomontaje. De modo que en vez de dibujar, construyo.

B.R.: Explica a nuestros lectores en qué consiste esta técnica.

C.H.: El fotomontaje es una utilización de iconografía fotográfica. Partiendo de esta base uno es libre, ensamblando fotos para conseguir unos efectos. Lo que se entiende por collage. Pero todo lo contrario de éste, yo opto por una versión más realista. Hago nuevas composiciones fotográficas que en realidad son falsas. El montaje de las fotografías no se nota, te lo aseguro.

B.R.: ¿Tus fotomontajes son tu propia concepción de la vida?

C.H.: Sí, pero mi concepción era amplia. Tocaba una docena de temáticas que siempre se repetían. Te aseguro que así es, pues ahora he podido estudiar mi producción al tener que archivarla en el ordenador. Unas son muy escandalosamente ficticias y otras, por el contrario, son muy reales. Lo que sí me he dado cuenta es que me influía mucho el estado de ánimo: escapista, líneas sombrías, SF pura, dependiendo...

B.R.: ¿Cuáles son tus trabajos en esta etapa?

C.H.: Desde El País Semanal en la temporada de Rosa Montero, a Nueva Dimensión de tu maestro Domingo, hasta una portada de un Interviú Extra dedicado a la tecnología, El Periódico, La Vanguardia , Penthouse, Playboy... Te podría enumerar la casi totalidad de las revistas españolas de principios de los ochenta.

B.R.: Toda esta producción culmina en el vídeo...

C.H.: Después del fotomontaje para prensa, hice un trabajo intelectual, una especie de novela de fotomontaje, a través de las imágenes, sin escribir palabras, más parecida a una novela, como he dicho. El Ministerio de Cultura me concedió una beca para ponerme a ello y La Caixa me hizo un seguimiento en vivo del proceso. El resultado fue Forma, color i temps, un documental de veintisiete minutos que fue emitido hasta tres veces por TV2 y TV3. Luego, hice una exposición, que incluso fue transmitida por televisión. Más tarde, por así decirlo, me despedía del color y el fotomontaje.

B.R.: En el vídeo, ¿qué encontramos?

C.H.: Diseño, más que grafismo.

B.R.: Y como diseñador, ¿qué hiciste?

C.H.: Me he dedicado al diseño en los dos años y medio últimos. Cosas muy concretas. Este estudio del que te he hablado lo realicé en el ochenta y ocho. Después hice el comisariado de la exposición de Valencia: el catálogo de Mariscal. Luego vino la exposición de Barelona y la estructura de Palo Alto, los dibujos animados de Mariscal.

B.R.: ¿Qué haces ahora?

C.H.: Imagen de empresas e instituciones. Y mis propias creaciones. Estoy creando un nuevo lenguaje, más pictóricos, con soportes más grandes.

B.R.: Mientras se desarrollaba esta conversación se me han ocurrido varias preguntas que formularte. Si me permites...

C.H.: Adelante.

B.R.: En tus primeros cómics, ¿te burlabas del “fantastique”?

C.H.: Me sorprende que esta nueva generación sea tan conformista. Lo digo porque la nuestra, mi generación, era bastante agresiva. Me hervía la sangre y me gustaba cachondearme de todo, pasármelo bien. Cuidado, amo muchísimo la SF y no creo que fuese mal interpretada por mí.

B.R.: Háblanos del cómic Barna 1999.

C.H.: Era una visión futurista, realizada en cómic, pensada para la prensa, influída por el momento de Humanoides Asociados, una SF dura, con un cierto sentido del humos, de la Barcelona de los próximos años.

B.R.: ¿Te gustaría hacer la presentación de este cómic a nuestros lectores, que es además el que publicamos en este número?

C.H.: La clave está en los Humanoides Asociados. De hecho si tuviese que hacer un cómic de nuevo me volvería a explicar con esta estética. Una historieta posterior, dedicaba a los negros del Maresme, tiene la misma línea. No obstante, en lugar de ser tan agresiva posee una clave más poética, que es más lo que hay ahora mismo.

B.R.: Qué opinión te merece el cómic actual respecto a lo que antes se hacía.

C.H.: ¿Con ejemplos? Segrelles me gusta. Pero El Imperio de Trigran me gusta más. De antes me vuelve loco la época clásica de Flash Gordon . Y cómo no, Little Nemo . En los sesenta, cuando lo de Crepax, Barbarella , Losfield, etc. me interesaba la intelectualización del concepto. Después de los Humanoides Asociados me dejó de interesar el cómic. Bajo mi percepción creo que se acabaron las ideas.

B.R.: Añade algo más que te gustaría decir al lector SF...

C.H.: Pues que me hace mucha ilusión que exista una revista que comporta una afición común, como pueda ser la SF , con unos lectores. ¡Me divierte! Vuestra revista es una noticia maravillosa.

Carlos Mesa
© SF, 1991