Español / English 15:04 ; sábado 25 mayo 2019

Para ver toda la obra de Carmelo Hernando en imágenes,
haz clic en la web semiótica

Texto introductorio a la exposición

Una Modesta Proposición
O Todo lo Real es Real y Todo lo Racional es Racional

Todo lo que pensamos, lo que transmitimos, lo que conceptualizamos y lo que aprendemos, lo hacemos con imágenes.

Todo lo que soñamos son imágenes.

Pregunta: ¿Alguien ha visto alguna vez una imagen que otro no haya visto antes?

Respuesta: Nadie.

Pregunta: ¿Alguien ha soñado alguna vez una imagen que nadie había soñado nunca?

Respuesta: Nunca.

Lo que nadie había visto nunca hasta que se produjo, es la pincelada del “artista”.

Lo que nadie había soñado hasta que lo soñó es su propio sueño, que la especie lo ha soñado desde siempre.

No estoy intentando hacer poesía, que como todo el mundo sabe, excepto los cursis es cosa fonética. De lo que estoy hablando es de la ampliación del campo perceptivo. Lo que antes sólo veía un ojo muy adiestrado, ahora lo puede ver cualquiera. La fotografía ha hecho posible ese cambio. Primero vinieron los fotógrafos, después los aficionados.

Los primeros tienen al impresor pegado a la espalda. Los segundos a la familia y a los amigos. Se hacen fotografías para hacer copias.

El álbum de familia, la postal del viaje o el reportaje espectacular del semanario no son nada en sí mismos. A esas imágenes les sucede lo que Wittgenstein decía de las palabras: el significado es el uso.

Fotografiar es esencialmente un acto de no intervención. Fotomontar sí lo es.

Hacer fotografías, recortar fotografías, asociarlas, pegarlas, darles color, quitarles color, fotomontar es enfrentarnos a nuestra relación con el medio, con los demás y con nosotros mismos. Y es ese enfrentamiento a lo que desde siempre la gente ha llamado supervivencia y los antropólogos cultura.

Nada explica mejor lo que somos que el fotomontaje.

Ese Rotschard al revés.

Uno, que es gráfico, sigue sin entender porqué hay que explicar cosas obvias.

Señoras y señores: pasen y vean.

ALBERTO CORAZÓN
© Alberto Corazón
Madrid, 1982