Español / English 23:27 ; viernes 24 mayo 2019

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Artículo sobre la exposición "El oficio de vivir: literaturas de la imagen"

Anhelo renacentista

El polifacético artista riojano Carmelo Hernando expone El oficio de vivir. Literaturas de la imagen en la sala de Cajastur de Oviedo.

Carmelo Hernando, ilustrador, diseñador gráfico y creador en vídeo, cómic y fotomontaje, muestra en Cajastur una retrospectiva de parte de esta diversidad de lenguajes con los que trabaja desde hace 30 años.

Agrupadas bajo el título El oficio de vivir. Literaturas de la imagen, de Carmelo Hernando, Cajastur ofrece desde hoy una exposición de la obra de este polifacético autor riojano. La misma tendrá carácter itinerante por los centros de Oviedo, Avilés y Mieres, y se mantendrá hasta principios del mes de setiembre en la capital.

El propio artista explicaba ayer en Oviedo que utiliza el montaje, el vídeo, la pintura sobre emulsión fotográfica y el collage como un lenguaje intuitivo, muestra de la realidad, y el tiempo en el que desarrolla esta obra. Hernando sostiene que ve el arte como se hacía en los talleres renacentistas. Cualquier disciplina, tanto la expresión en la realización de cuberterías como la de los altares, es válida para a través de los ojos de su autor “ ver cosas que otros no ven”.

La regeneración de sus imágenes, la reutilización y el ecologismo son las ideas que planean sobre esta retrospectiva, dividida en tres partes. Hernando prefiere traer algo del pasado que no generar una nueva imagen en el marasmo visual en el que ahora nos encontramos. No quiere volver a generar una de las millones de imágenes contemporáneas. Incluso para su “mercadería” como él la llama, es decir, objetos de regalo de empresas o “merchandasing” resucita las imágenes de los mosaicos romanos, los acuarelistas británicos del siglo XVI o las esculturas chinas y etruscas para unirlas a los jabones, por poner un solo ejemplo o las cajas de cartón que reproducen exactamente las cajas de las reliquias medievales que como el propio autor señala “tienen un diseño, incluso más moderno que el actual”. Lo mismo ocurre con sus fotomontajes, técnica que abandonó con la introducción del programa photoshop, como el mismo recuerda y que es una de las etapas artísticas que ha ido quemando a lo largo de su vida.

La exposición ovetense, comisariada por el crítico y profesor de historia del Arte de la Universidad de Barcelona, Martín Peran, cuenta también con las imágenes narrativas de quien diseñó, entre otros el logotipo de los paradores nacionales. Martín Peran desglosa esta parte en tres frentes: el de la opinión, el de la investigación y el de la fábula. El primero muestra la necesidad de Carmelo Hernando de exponer sus ideas sobre temas determinados y en ocasiones de manera crítica, plasmado en obras que muestran el encuentro entre los hombres y las máquinas o las que reflejan el latido de lo que se ha llamado la España profunda. En segundo lugar sus productos, desde los cuentos videográficos con títeres hasta en los objetos de regalo de empresa desarrolla un trabajo literario y de investigación, que arrastra un bagaje cultural elaborado con narraciones históricas que convierten al comprador en un “sujeto activo capaz de aprender algo” de los mismos, mientras que en la tercera parte, la declinación, responde al trabajo más cercano del diseñador gráfico, punto en el que culmina el guión.

La exposición diseñada por la empresa Artimetría deja un regusto de armonía entre la tecnología y la naturaleza, las múltiples posibilidades comunicativas de la imagen y la desacralización del oficio artístico. Exposición que como el creador indica está pensada para todos los públicos, eruditos o no.


PAULA SUÁREZ
© Paula Suárez
© EL COMERCIO, miércoles 5 de julio
Oviedo, 2000