Español / English 12:32 ; lunes 23 septiembre 2019

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Entrevista sobre la exposición "La Rioja, tierra abierta"

Entrevista

Carmelo Hernando, comisario de la exposición “La Rioja: Tierra Abierta” que se puede visitar en la Catedral de Calahorra, nació en Haro en 1954 y su trayectoria estudiantil y después profesional le ha llevado a conocer la geografía nacional y lugares tan dispares como Tokio o México D.F. Pero no se olvida de su localidad natal y como epílogo de la muestra, ofreció una conferencia sobre la relación de Haro con la historia.

-¿Los riojanos conocen más La Rioja gracias a la exposición?

- Si, y así lo reflejan en el libro de visitas de la exposición. Hay gente que reconoce haber ido tres y cuatro veces y agradece el trabajo que hemos hecho porque ahora se sienten más orgullosos de su tierra al conocerla más. Nos felicitan mucho y significa que hemos conseguido transmitir un mensaje de ilusión colectiva a los riojanos y a los que nos visitan.

- ¿Cómo se convirtió en comisario de la exposición?

- Me llamaron para preguntarme si me interesaba y si lo quería hacer. También se contó con otras empresas. Yo hice una presentación de mi proyecto y el patronato de Caja Rioja me lo concedió. A partir de ahí generamos todo un enorme aparato de colaboradores sistemáticos. Lo que he hecho ha sido asesorarme y rodearme de centenares de personas.

- ¿Cómo se organiza una exposición de esas dimensiones?

- “La Rioja: Tierra Abierta” se ha montado gracias a muchos expertos y además, dándolos a todos por buenos, porque aunque algunos no se llevaban bien con otros, queríamos a los mejores de cada área. Hemos pedido ayuda a todos los catedráticos, a los historiadores, a todos los expertos de todos los niveles. Cada vez que sabíamos que alguien conocía algo de una época determinada, de algún sitio concreto, le buscábamos y le pedíamos ayuda y le contratábamos información.

- Parece entonces fruto de la casualidad en ocasiones

- No es casualidad, es una sistemática previa a la toma de decisiones. Además, partíamos de un trabajo previo que había dirigido el catedrático Antonio Gonzalez Blanco y que nos sirvió de base. Ese anteproyecto que fue entregado por los responsables de la Fundación Caja Rioja lo transformamos en proyecto.

- ¿Cuál es la forma de conseguir abarcar todos los campos que se plantean en la exposición?

- Creando una estructura humana enorme, de centenares de personas intentando que reine la armonía para llegar a tiempo. No hay otro truco. De las ideas se pasa a los bocetos, los proyectos y a la construcción.

Base de reflexión

- ¿Qué se obtiene a través de la muestra?

- Se ha creado una base de reflexión, de que la cultura como industria y como oferta añadida a otras que tenemos mejora nuestra oferta global. Creo que La Rioja es un destino turístico muy claro. Puedes ir a la Sierra de la Cebollera si eres un ecologista, pero puedes visitar los monasterios, comer en un pueblo, comprar vino en otro... y la cultura está dentro de esas actividades.

- ¿Cómo entiende el concepto de industria cultural?

- La cultura en un contexto general de la cultura del ocio es una cuestión industrial de primera magnitud. En el siglo XIX la industria fue el vapor, en el XX ha sido la electrónica y en el XXI esperemos que sea la industria de ocio y la cultura.

- ¿Cómo se puede definir “La Rioja: Tierra Abierta”?

- En el vídeo inicial de la exposición he contribuido a difundir un poco al astrónomo americano Carl Sagan y una de sus teorías es que existen unos fenómenos en el espacio que se llaman agujeros de gusano que son la única forma de viajar en distancias cósmicas. Es una teoría, pero me gusta decir que “La Rioja: Tierra Abierta” es un agujero de gusano que permite recorrer miles de años, un viaje vertiginoso en el tiempo en apenas dos horas de duración.

 

Redacción
© EL CORREO ESPAÑOL, 15 de Octubre
Logroño, 2000