Español / English 14:26 ; sábado 24 agosto 2019

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Artículo sobre la exposición "La Rioja, tierra abierta"

Las glosas de Suso perviven en Internet

El calendario cósmico de Carl Sagan aparece en las primeras imágenes de la exposición de la Rioja, tierra abierta, un recorrido histórico por la comunidad que se inaugura el próximo sábado en la catedral de Calahorra. La tecnología, junto con el arte, la biología, la industria y el medio ambiente, está presente en el proyecto del comisario Carmelo Hernando, y el coordinador científico Antonio González Blanco. Hasta el 30 de septiembre se espera la visita de 400.000 personas. Como ensayo general, los calahorranos recorren estos días el kilómetro de escenografía diseñada por los arquitectos Ana Aciaga y Antonio del Castillo pare el montaje de un millar de piezas. Los 50 años de Caja Rioja han provocado la transformación de la catedral de Calahorra en el mayor contenedor de obras de arte procedentes de 75 instituciones. La entidad ha aportado 500 millones de pesetas, que se suman a los 130 del Gobierno riojano para la difusión y otros tantos de Telefónica como patrocinador tecnológico. Luis Vicente Elías, director de la Fundación Caja Rioja, dice que en los últimos años se ha hecho un programa de restauraciones, y con la muestra se quiere revitalizar con el turismo cultural La Rioja baja.

Carmelo Hernando ha intervenido como comisario en otros lugares de excepción como la Lonja de Valencia y el puerto de Barcelona. La catedral gótica de Calahorra se ha convertido en el escaparate de una historia de la Rioja a través del arte, con un modelo paralelo al fenómeno cultural de Las edades del hombre. La catedral se ha modificado, con un enorme cartel que oculta la fachada y una nueva torre blanca, iluminada por la noche, que da acceso a la exposición. En el entorno, una nueva plaza y un nuevo puente –la estructura de hierro del siglo pasado se ha destruido para convertirse en decoración- que da acceso a dos aparcamientos y un parque en la vega de Cidacos.

“Una manera de romper los miedos de entrar en el arte, en la historia, es mezclar los conceptos para que la gente se desbloquee emocionalmente y reciba la información”, declara Carmelo Hernando. La Rioja es un territorio de paso por el corredor del Ebro, una historia de reinos y de tierra abierta que llega hasta la actualidad, con su hospitalidad. La exposición quiere enseñar la historia natural y artística de esta tierra, donde aparecen monasterios, dinosaurios y parques naturales. El visitante descubre muchas sorpresas a través de un viaje por el tiempo. Se trata de que la cultura y la historia de los hombres entre de una forma natural, con el poder de seducción de las piezas seleccionadas”

El montaje recorre el interior de la catedral sobre una pista de madera que llega a alcanzar los cinco metros de altura. Está dividido en ocho espacios. Un enorme iguanodonte recibe al visitante y sitúa los orígenes, con el fósil Riojaya perezi y la ruta de los dinosaurios. El proceso de humanización, la revolución de la metalurgia, la estela de San Andrés de Cameros dan paso a la aportación de Roma, con la industria de Tricio y Quintiliano –el paisano da nombre a escuelas y bares-.

Tras pasar la gruta de Nalda, santa Potamia y san Geroncio son testigos de la difusión por Internet del nacimiento del casellano y del euskera. La Academia de Historia ha prestado el Códice 46 (año 964), y sus hojas, junto con las del códice 60, aparecen en un retablo tecnológico para videoconferencias y en ocho ordenadores para navegar por un idioma que se manifiesta en Suso.

Vírgenes románicas, reproducciones de las pinturas de San Esteban de Viguera y de los marfiles de San Millán de la Cogolla se alternan con los fueros de Calahorra y las armas de Nájera, con otras manifestaciones de las culturas árabe, judía y cristiana. La imprenta de Guillén de Brocar (1501) da paso al Renacimiento y al barroco, con una Crucifixión atribuida a Miguel Ángel. En el centro de la catedral, en un cubo, se proyectan los retablos mayores de las iglesias riojanas.

Un vistazo al coro restaurado para seguir por el siglo XVIII, con las ovejas merinas y telares, el catastro del Marqués de la Ensenada y los ángeles arcabuceros. La figura de Espartero, los procesos del vino, la luz eléctrica, la prensa y el ferrocarril llegan al siglo XX, con la galería de cien personajes riojanos, bosques, aves y los peces vivos de los ríos, que llevan también mejillones y almejas.


F. SAMANIEGO
© F. Samaniego
© El País
Madrid, 2000