Español / English 20:39 ; viernes 17 agosto 2018

Para ver toda la obra de Carmelo Hernando en imágenes,
haz clic en la web semiótica

Prólogo de la Fundación Caja Rioja en el libro "El Oficio de vivir". 1999

El primer contacto con Carmelo Hernando a través de la Fundación Caja Rioja se produce por su trabajo en la Universidad de Salamanca. Hasta entonces conocíamos portadas de libros y algún cartel relacionado con esta tierra riojana, en el que emplea por primera vez la letra ñ como tema central.

Es en la visita a su taller, después de entrevistas previas, cuando descubrimos el montante y la variedad de su obra. Sorprende en ese encuentro la diversidad de soportes y registros sobre los que plasma su trabajo. Revistas, discos, cuadros, postales, fotomontajes, libros, marionetas, embalajes, objetos, instalaciones y un sin fin de materiales que aguantan un trabajo muy elaborado y con un soporte teórico que nos interesó. Allí en el Taller de la calle Perill de Barcelona sale la idea de realizar una exposición sobre la obra de un artista riojano contemporáneo que ha realizado un trabajo fuera de esta tierra.

La razón de la atención por su labor nace del volumen y la calidad, pero sobre todo de la admiración por algunos de los planteamientos que se observan en su quehacer.

Nos interesó particularmente, el uso respetuoso y desmitificador que se hace sobre el patrimonio, convirtiendo “las joyas de las coronas” en objetos de uso diario y próximo. El acercamiento a lo patrimonial, con aquel respeto que impone lo legado por los antepasados y clasificado por las administraciones actuales, lo acechármelo con conocimiento y admiración , pero lo actualiza dándole un uso cotidiano. Un cartulario, un retablo, una pintura son admirados por los visitantes de un museo, pero la faceta artesanal de Carmelo hace que puedan ser objetos domésticos utilizados por cada cual en su hogar.

Este proceso de reutilización del patrimonio tiene un importante fin didáctico y es esta otra de las facetas que le han interesado a nuestra Fundación.

En conversaciones posteriores al “hallazgo de la Calle del Peligro” hemos constatado la preocupación de Carmelo por enseñar, y en particular a los niños, a las generaciones más jóvenes, es quizás por esto que la mercadería cultural que elabora tiene mucho de juguete, de objeto para el juego de aprender.

En su obra gráfica aparece muchas veces repetido el niño, como el elemento que puede recibir las mejoras generacionales, y en particular en los aspectos relacionados con el respeto al patrimonio, en el más amplio sentido.

Detrás de toda la obra se observa una preocupación de comunicar, que está dentro de este interés didáctico; pero hay una búsqueda moderna de un nuevo sistema de comunicación en el que la imagen sea la base y el texto se transforme en aquella, abandonando la predominancia lectiva que nos ocupa desde Gutemberg.

Otro aspecto que nos parece importante dentro de ese bazar-museo de su producción son los temas relacionados con la naturaleza, desde épocas antediluvianas hasta las tecnologías actuales. Se intuye una preocupación por un entorno endeble enfrentado a una excesiva tecnificación y en su obra gráfica se manifiestan símbolos e imágenes que muestran una sociedad en rápida transformación de espaldas a un paisaje limpio y puro, como el que conoció el autor en los alrededores de su Haro natal.

Con estos tres soportes teóricos: preocupación por el patrimonio cultural, constatación de una naturaleza débil y necesidad de comunicar un respeto a las nuevas generaciones sobre esos dos temas primordiales, la Fundación se sintió pretenciosamente paralela a la obra de este artista.

Desde aquí la búsqueda de un comisario, nadie tan adecuado y eficaz como Martí Perán, y unas largas conversaciones entre huellas de dinosaurios a orillas del Cidacos, mientras la localidad de Arnedillo llenaba de humo sanador de su caserío y entre las nubes olorosas aparecía San Andrés, recordando una historia antigua de curaciones milagrosas. Símbolos, pasado, presente, reproducción, comunicación y respeto.

© Fundación Caja Rioja
Logroño, 1998
I.S.B.N. 84-89740-13-5
D.L. LR-247-1998