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Textos del libro "Atomic Child". 2007

NIÑO ATÓMICO

Recuerda perros de paja, autorretrato.

Nuevo Cristo, número uno.

Nuevo Cristo, número dos.

Desde la pubertad embrionaria hasta que mi oreja alcanzó esta bella forma que luce en la portada tuve ocasión de oír la detonación de 5.485 bombas termonucleares, por ello siempre me he considerado un niño atómico con serios problemas con el tiempo.

-Me cago en dios, arre mula.

El pobre animal lo intenta, el sobrepeso de su carga, la pendiente de la subida y el hielo acumulado durante la noche solo son pequeños inconvenientes que desaparecen ante el dolor y el ruido que produce el bastón cuando cae, sucesivamente, sobre su lomo. Las herraduras de sus cascos producen chispas naranjas en su batalla por fijarse y avanzar, cuesta arriba, sobre los adoquines helados. La mañana oscura y grisazulada tiene el mismo color que el aliento esforzado y cálido que expelen el hombre y la bestia. La mujer de negro que baja a misa increpa al mulero.

-No blasfemes animal, al infierno vas a ir.

Durante todo ese mes de febrero los termómetros no conseguirán ascender por encima de los cero grados centígrados y desde la pequeña perspectiva de mi estatura a los dos años observo los carámbanos gigantes que, desde las encías de las tejas de desagüe, bajan, agresivos como colmillos, hasta casi tocar las aceras de ambos lados de la calle empedrada, la misma por donde suben mulo y mulero, baja la beata y acabo de coger, con fuerza, a través de los guantes, la mano de mi madre.

Aunque sea un convencionalismo no deja de ser curioso que hayamos aceptado poner el contador a cero hace tan solo dos mil siete años y al mismo tiempo conozcamos, cada día con más precisión, la cronología evolutiva de nuestra esfera de vida azul.

Nuevo Cristo mirando a Gaia.

Gaia, número uno.

Gaia, número dos.

Gaia, número tres.

Gaia, número cuatro.

Gaia, número cinco.

Gaia, número seis.

En 1987 realizo mis primeras imágenes informáticas sin soporte físico alguno. La tecnología usada resulta hoy día prehistórica y de extraña nomenclatura: Sistema Targa y Software de Tips.

En 1991 realizo mi primera imagen en Mac con el Adobe Photoshop, versión 1.0. La imagen, que evocaría la entrada del año nuevo en Madrid, es producto de la hibridación de elementos visuales muy diversos.

Pasado el verano de 2006 y con mi nuevo Mac Ibook G.4 cargado del Photoshop CS2 (9.0), inicio de nuevo el camino buscando visualizar las letras y palabras que me permitan la construcción de imágenes con una intencionalidad íntimamente política.

Ya podemos constatar que el haber basado nuestro desarrollo sobre el consumo de los combustibles fósiles, producto de nuestro pasado, condiciona nuestro presente y está destruyendo, con toda probabilidad, nuestro futuro.

Intocables, uno.

Intocables, dos.

Intocables, tres.

Intocables, cuatro.

Intocables, cinco.

“Tanto los ámbitos de la fotografía y el cine mudo como el del fotomontaje albergan en su seno tantas posibilidades como cambios puedan producirse en el ambiente circundante, en su estructura social y en las condiciones psicológicas de ella resultantes; y dado que el entorno se transforma a diario puede asegurarse que las posibilidades de desarrollo del fotomontaje, como las del cine mudo, no están ni mucho menos “agotadas”, pues tanto en uno como en otro se trata de disciplinar los medios creativos y de adecuar y tamizar la forma expresiva”.

Raoul Hausmann, Colonia, 1931

John Heartfield poseía una mirada muy precisa. Berlin, 1932, doce años después de haber fundado Dadá y ocho años antes de la segunda guerra mundial, utilizó el rostro de Hitler para denunciar semánticamente que el emperador, una vez más, iba desnudo.

Su visión contradecía abiertamente la opinión generalizada de la burguesía europea que apreciaba y elogiaba el maravilloso traje alemán.

Dadá definió el fotomontaje como un potente arte binario que puede tomar, indistintamente, las formas de la publicidad y de la política.

Las corporaciones multinacionales han comprado ya todos los gobiernos y el rostro del nuevo emperador ha adquirido las atractivas y fluctuantes formas de las voraces mascotas corporativas del consumismo globalizado.

Niños descarriados.

Religiosos en crisis, número cuatro.

Ciudadanos sorprendidos, número dos.

Millonarios famosos, número uno.

Técnicos aplicados, número uno.

Ciudadanos sorprendidos, número uno.

Religiosos en crisis, número tres.

Este año, 2007, se cumple el treinta aniversario de la edición seriada de mis primeras imágenes en color coincidiendo con mi traslado a Barcelona y también, en primavera, el veinticinco de mi primera exposición individual en esta ciudad.

Tantas cosas se extraviaron entre los siglos diecinueve y veinte que, ahora a principios del veintiuno, vuelvo mis ojos a los pintores en los que fijé mi atención siendo un niño: René Magritte, Giorgio de Chirico y Henri Rousseau.

Y así, como el aduanero, incluso un poco más tarde que él, he decidido pintar al óleo por primera vez en mi vida.

Busco, con ello, la trascendencia en el color y en lo formal represento simplemente viejas deidades antropomorfas como el mismo Khum, el carnero que creó a los seres humanos, con un poco de arcilla en su torno de alfarero, río arriba, en el misterioso origen del Nilo.

Pero, al menos, yo tengo una serie de televisión en la red.

Obra original 1969-1984, salas I a VI.

Obra original 1983-2006, salas VII a XII.

Obra original audiovisual 1974-2004.

Exposiciones individuales 1982-2000.

Comisariado de exposiciones 1988-2005.

Publicaciones individuales y exposiciones colectivas.

En construcción.

En construcción.

Editoriales 1973-1987.

Editoriales 1988-2006.

Mercaderías 1988-2003.

Mercaderías 2003-2006.

Obra reciente.


Carmelo Hernando, 2007